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    1/27/2006

    La libertaria que no sabía bordar

    Mariana Pineda (Granada, España, 1 de septiembre de 1804, 26 de mayo de 1831).

    Granadina de ojos azules y piel muy blanca. Hija de un capitán de navío retirado y una mujer 30 años menor por la que este había abandonado a su familia y que, posteriormente, abandonó a ambos.

    La muchacha era muy bella y en cuanto a costumbres debió salir al temperamento de su madre.

    Casada muy joven (14 años) con Manuel Peralta Valte, militar liberal, enviuda en 1822, con dos hijos a su cargo. Comprometida con la causa liberal, se involucra en sus actividades. En 1828 ayuda a huir de prisión a su primo, el capitán Fernando Alvarez de Sotomayor, destacado liberal condenado a muerte por el levantamiento de 1820 promovido por el general Rafael Riego. Mariana metió "de estrangis" en la cárcel unas barbas y un hábito de franciscano para su primo. Pero el alcalde Pedrosa no encontró pruebas para condenarla.

    De ella se enamoró, sin resultado, el marqués de Salamanca y ella a su vez lo hizo de Casimiro Brodett, una relación que acabó frustrada.

    Mariana conoció a Manuel Peña y Aguayo, futuro ministro de isabel II, que se dedicaba a las conspiraciones y a dejarla encinta. Fue él quien recibió el encargo de hacer una bandera masónica y se lo traspasó a la mujer quien ,a su vez, como no había tenido tiempo de aprender a bordar, tan ocupada estaba en amoríos y fiestas delegó el encargo en sus sirvientas. Una de ellas (por sus parentescos) hizo que el screto llegara a oidos de la autoridad.

    En 1831, cuando la bandera, en la que se había bordado el lema "Igualdad, libertad y ley", acaba de llegar a casa de Mariana, ésta es arrestada acusada de conspiración. Intenta escapar pero es detenida de nuevo y encerrada en el convento de Santa María Egipciaca de Granada. Durante el juicio, el juez Ramón Pedrosa, que también se sentía atraído por ella, intenta convencerla de que delate a sus cómplices a cambio de perdonarla, pero ella se niega y el 26 de mayo es conducida a los Campos del Triunfo y es ajusticiada públicamente mediante el garrote vil, por encubrir a aquellos, como su amante, que no se atrevieron a dar la cara por ella. Convirtiéndose así en un símbolo del liberalismo.

    Dato curioso: Antes de acostarse, la noche previa a su ejecución, Mariana Pineda fue avisada por sus carcelarios de que debían cambiarle la ropa por si ocultaba algún veneno y quitarle las ligas por si se ahorcaba con ellas. Accedió a que le dieran un vestido, a condición de que tras su muerte fuera picado en pedazos y la dejaran desnuda. Con las ligas dijo: "Eso no, jamás consentiré ir al patibulo con las medias caídas".

     

    Fuentes: www.wikipedia.com 

    Reportaje "La que no sabía bordar" de César Vidal (MUY INTERESANTE)

    1/20/2006

    Mesalina, la asesina lujuriosa

    Valeria Mesalina

       Valeria Mesalina nació en el año 25 d.C. En el año 41 se convirtió en la esposa de Claudio, tío del emperador de Roma, Calígula; y quien se convertiría pronto, a su vez en el emperador.

       La hermosa muchacha tenía solo dieciséis años y Claudio contaba con cincuenta. Además era cojo, y sordo, por lo que incluso físicamente desagradaba a todo el mundo, sin embargo por consejo de Calígula, Mesalina contrajo matrimonio con él, obviamente no por amor o atracción, sino por sus ansias de poder.

       Aún cuando Claudio había estado casado ya dos veces, fue Mesalina la que le dio su primer hijo Tiberio Claudio Germánico. Cuando Claudio fue nombrado emperador, Mesalina se dio cuenta de la posición de privilegio en que se encontraba, pues el ser la esposa del emperador le permitía hacer lo que quisiera.

       Así se comportó al principio con toda corrección, pero con el tiempo empezó a corromperse y a deshacerse de quienes ella consideraba una amenaza para sus oscuros designios, o aquellos que simplemente no le agradaban. De esta manera, Mesalina se convirtió en una gran asesina que rivalizaba con la abuela de Claudio, Livia quien fuera capaz de envenenar a su marido y a sus nietos por cuestiones de poder.

       Dentro de sus víctimas, se contaron la bella Livila, hermana de Calígula, porque era demasiado hermosa y tenía cierta influencia sobre el tío Claudio, y Valerio Asiático, por querer apropiarse de sus bellos jardines. Pero, al mismo tiempo que asesinaba, se aliaba con los que le parecían poderosos o provechosos para alguna causa.

       Mesalina era como ya dijimos extremadamente hermosa y hacía uso de su extraordinaria belleza para conquistar a senadores, militares y cualquier hombre que pudiera servir a sus propósitos, sin importar clase, parentezco, o riqueza. Su fama de seductora se convirtió en una leyenda. Uno de los escándalos más nombrados en los que estuvo envuelta, fue cuando decidió competir con todas las prostitutas de Roma, en cuanto a la cantidad de hombres con los que pudieran unirse sexualmente durante un plazo y Mesalina ganó.

       Los desenfrenos de Mesalina eran totalmente desconocidos por el Emperador, quien estaba profundamente enamorado de ella y le permitía cualquier capricho con tal de verla feliz. Esto le causó serios problemas a Claudio, pues los crímenes de Mesalina constituyeron un reinado del terror y para todos era evidente que ella lo manipulaba.

       Lo que le abrió los ojos al emperador fue que Mesalina se casó con el guapo cónsul Silio, uno de sus tantos amantes, mientras Claudio se encontraba en Ostia. Ante la bigamia de Mesalina ya Claudio no pudo cegarse, y además sintió que su poder y su vida peligraban, pues los rumores decían que Mesalina y su nuevo esposo (al que por supuesto no amaba) planeaban una conspiración contra Claudio para usurpar el trono.

       Narciso, uno de los colaboradores de mayor confianza de Claudio, fue el encargado de resolver la situación. Así Silio, después de comparecer ante el emperador fue obligado a suicidarse, mientras que a Mesalina la asesinaron sin que Claudio la viera, por temor a que la perdonara.

       Así acabaron los siete años de terror, escándalo, desenfreno y lujuria que Mesalina había protagonizado, dejándole al emperador un hijo, Germánico, y una hija Octavia. Tiempo después, Nerón asesinó a Germánico y se casó con Octavia, antes de qemar Roma.

     

    Si comparas, falso profeta, mis ademanes de mujer, mis pestañas que suspiran, con la conspiración y la maldad de Mesalina es que no supiste leer entre las líneas de mi sopa de letras de carmín . No te quedes en la imagen superficial de mi desvelo, ahonda bajo la piel de manzana y saborea la tierna carne, zambúyete en las aguas del inconsciente y quizás compruebes que lo más dulce está ya dicho en mis actos.