Sara's profileLa coleccionista de plan...PhotosBlogListsMore Tools Help

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    1/22/2006

    PARTE II

    Lo primero es disculparme por el retraso en la periodicidad del relato. Sinceramente, la entrada de iag0uu me encantó, pero no sabía como encajarla en la historia que ya tenía en mente, así que, con su permiso, voy a continuarla a mi manera o esto no va a dar mucho fruto. Espero que os guste...
     
     
    Con la prisa acuciante del presentimiento, me deslicé sobre el cuerpo el vestido negro de la noche anterior. Ni siquiera me preocupé de cerrar la puerta cuando salí escaleras abajo como una exhalación, mejor, así no corrría el riesgo de despertar a mi ángel, que podría continuar deambulando por el mundo onírico del que yo había sido privada.
    Marcos, el anciano portero, que curioseaba con ojos miopes la correpondencia junto a los buzones, no se percató de mi presencia hasta que hube cruzado el portal y salido al exterior.
    -Señorita Amanda, ¡oiga! Tiene..- Oí su voz sin escucharla y la frase quedó abandonada mientras yo corría en busca de mi extraño hacia el centro de la ahora solitaria plaza.
    En efecto, seguía allí, con la pose de quien se ha ganado la paciencia eterna, la mirada, profunda, oscura, clavada en mí, que jadeaba levemente, permitiendo que el aire se filtrase por mis labios entreabiertos. Detuve mi carrera en seco, como si acabara de entrar en los límites de la realidad y el siguiente paso sólo condujera al abismo. Mis ojos se cuestioanban la escena con incredulidad, mientras me acercaba irremediablemente hasta él.
    - No deberías andar descalza en la ciudad de tus pecados, te dolerá- su voz era grave, con una misteriosa cadencia hacia mi interior, envolvió el espacio y detuvo el tiempo en su esbozo de sonrisa.
    No pude más que echar mi vista hacia abajo y comprobar que tenía razón, no sólo había huído de casa sin calzado, sino que sentí naúseas al percibir el contacto del suelo helado bajo mis pies...Demasiados pecados habían convertido el asfalto en mi conciencia.
     
     

     
     
    10/15/2005

    FRAGMENTO I

    Aquí empieza la primera parte de un cuentecillo que estoy construyendo. Iré continuándolo con la periodicidad que m sea posible, pero se agradecen críticas y comentarios...Tranquilos, acepto bien los golpes ;)
     
     
    LA PIEZA QUE NO ENCAJA
     
    Me desperté y estaba muerta sobre mi colchón de niebla. Ni siquiera me molesté en averiguar en qué momento había descendido al purgatorio de la soledad impuesta, quizá porque mi memoria no alcanzaba a resucitar aquella mañana de octubre. Descalza, me fui arrastrando como las manecillas de mi reloj sin pilas hasta la cocina  y me preparé uno de esos cafés cargados de estúpida flagelación, que tan poco me gustan.
    Él aún dormía, con el rostros inerte, dulce como las fotografías en blanco y negro, con esa sensación de irrealidad que impregna las cosas hermosas. Le observé desde el vano de la puerta, con la mirada que tenemos los muertos cuando vemos algo vivo, aguardando el instante en que se diluyera entre mis pestañas, todavía cargadas de "rimmel" azul. Pero continuó allí, con la respiración suave de la conciencia tranquila y su cuerpo enroscado entre las sábanas. El brazo derecho estirado, con la palma vuelta hacia arriba, igual que si reclamara una limosna. Sonreí ante mi propia incoherencia.
     
     Por mi parte, no voy a darle nada, demasiado he entregado ya y no me gusta acumular más deudas de las necesarias.
    Un rayo de luz albina rasgaba mis cortinas de terciopelo morado. Removiendo silenciosamente el café me acerqué hasta la ventana y las descorrí para contemplar el otro lado de la frontera, el mundo que me había dado la espalda teñido de gris otoño. Y allí abajo, en mitad de la plaza sin palomas, le ví. Vestido de smoking (yo nunca había visto un smoking de verdad), con su pajarita y todo, y un sombrero de ala ancha color negro. Parecía un fotograma errante del cine mudo. Comprendí de inmediato y sin ningún tipo de duda que me estaba esperando a mí...