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Sarayla

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Soy la sombra de una pompa de jabón, buscando la palabra encinta en los libros prohibidos.Emigro de planeta en cada eclipse, atada a una pluma.Así que, perdóname si nunca pongo los pies en la tierra, tengo la malsana costumbre de no dejar de soñar.
Las películas que no debieron ver la luz

La coleccionista de planetas

Sara a través del espejo
Otros blogs donde me muevo
6/23/2008

Batiburrilllo de ciencia cuántica

Inhalamos y exhalamos con cada respiración diez elevado a vientidós millones de átomos del universo, compartimos materia (y sobre todo vacío) con todo lo que ha existido, existe y existirá. Como dice Deepak Chopra, ahora mismo puedes llevar los mismos átomos que tuvo Ghandi, el Che o un estornino común, al igual llevarán los tuyos una tormenta, una mesa o el inventor de la vacuna contra el sida. Nos transformamos hasta la última molécula una vez al año, nada es igual a como era hace una vuelta al Sol, sin embargo, ya ves, mantenemos nuestras enfermedades, nuestras cicatrices, nuestra apariencia, nuestra identidad, miedos, y deseos... ¿por qué? ¿por qué, si estamos en contínua mutación, cambiamos tan poco? Nos aferramos a lo que la mente, el ego, la sociedad nos han hecho creer que somos y lo perpetuamos a través de la memoria, pero entonces ¿qué es y dónde está la memoria? Si se transmite genéticamente, de una partícula a otra, es que cada una de nuestras células lleva toda la información del universo, por tanto, la conciencia colectiva resulta ser un ente que lo abarca todo, no sólo la Tierra, de hecho, no hay difrencia entre tú y una constelación. Quizás por eso no es que ya todo esté inventado, es que en realidad hasta los pensamientos brotan de una fuente única. Así, comprobamos que la separatividad entre los seres humanos, sentir que no puedo sentir por ti ni tú por mí, es dolorosa porque no es nuestro estado natural. Somos la pura potencia de ser, ser cualquier cosa, lo inabarcable, lo invisible, sólo SER.
¿Hasta qué punto los átomos que nos forman son escogidos de una forma aleatoria, azarística, o influyen otros factores, como la intensidad de vibración de nuestrs ondas? Ley de atracción pura y dura. Lógicamente al movernos en frecuencias más elevadas estaremos, a su vez, en contactos con aquellas personas y circunstancias que también se mueven en niveles superiores, y así cobra sentido, por crudo que resulte, que cada cual escoge su propia vida.
 
img131/1319/supernovarh7.jpg
 
Imagen robada (con su permiso, espero) al Hacedor de Supernovas. Gracias!!
5/24/2008

La cucharilla

 
La primera vez le dio siete vueltas a la cucharilla del café, siete, número cabalístico, ¡qué casualidad! Aún quemaba demasiado, así que procedió a la segunda ronda de removida con sólo tres. Miraba por la ventana de la cocina a las palomas colgándose de las cuerdas de la ropa, impasibles y lozanas, ¿un pájaro puede resultar lozano? Aquellos lo eran por sobrealimentación. Parecían reirse de él desde el otro lado del cristal, como asegurándole que ellas podían dormir tranquilas incluso funambulando sobre un alambre. Removió el contenido de la taza cinco veces más. Pensó en su mejor amigo, que estaría soñando con casas en la playa y niños descalzos. Otra vuelta más de cucharilla. Su mejor amigo, ya no tenía sentido llamarle así, ¡anda que si hubiera sido el peor!...Menuda farsa le tocaba representar ahora, cuando el olor del perfume de aquella mujer, que sólo había sido la suya por unas horas, regresaba de puntillas al lecho matrimonial. Ocho vueltas, más vale que sobre a que falte. Su castigo no era la culpabilidad, sino más bien ser consciente de la carencia de su peso y seguir viviendo para callarlo. Seguir jugando al isósceles como parte del espectáculo. Cinco vueltas, redundancia cíclica, falta de pecados y sangre de pecador. Hubiera repetido, más por curiosidad que por vicio, ¿sería ella capaz? No podía dejar de hacer girar la cucharilla como una letanía, como las vueltas de los segunderos de aquello que llamaban corazón. Depronto ya no le apeteceía el café, se había mareado.